Soy un cyborg (I'm A Cyborg But That's OK)
Director: Park Chan-Wook. Guión: Jung Seo-Kyung y Park Chan-wook. Intérpretes: Lim Soo-Jung, Jung Ji-Hoon, Choi Hee-Jin, Lee Young-Nyeo, Yoo Ho-Jung, Shon Young-Soon, Lee Kyung-Eun, Joo Hee, Lee Young-Mi, Chun Choon-Gi. Duración: 105 m. Año: 2006. Nacionalidad: Corea del Sur.


Cierto es que esta cinta ganó el premio al mejor guión en el último festival de cine fantástico y de terror de Sitges. Y que el argumento prometía: esa chica que se cree un cyborg y es internada en un psiquiátrico, donde conoce a otro chico también con lo suyo. Y que el director, el coreano Park Chan-Wook, tiene en su haber obras interesantes (aunque bordeando el exceso) como "Old Boy" (2003) y "Simpathy For Lady Vengeance" (2005). Pero "Soy un cyborg" es demasiado friki incluso para Park Chan-Wook. Es un delirio sin mucho hilo, con ciertas ideas atractivas pero que nunca cuajan, como si el director se hubiese empapado de la locura de sus personajes. Como supuesta comedia no da mucha risa, y eso ya es grave, pero entiendo que como espectáculo friki a algunos les pueda gustar (recibió ciertos aplausos en su exhibición en la V Muestra de Cine Fantástico de Madrid). A mí, desde luego, no me la cuelan.
Cinelandia.
Con antecedentes interesantes en la filmografía de Park Chan-Wook y el aval de haber ganado el premio al mejor guión en Sitges 2007 había que aprovechar la oportunidad que brindaba la V Muestra de Cine Fantástico, que se ha celebrado en Madrid (¿para cuándo un festival internacional de cine de primer nivel en la capital?), asumiendo el riesgo que conllevaba y me explico: la verdadera afición a etiquetarlo todo y que en este género se llama "territorio friki". Lo peor es que cintas como ésta alimentan y refuerzan esa tendencia, donde sólo parece importar lo delirante y estrambótico olvidando hacer buen cine de verdad. La historia de una chica internada en un psiquiátrico que se cree un robot, se alimenta de pilas y baterías eléctricas y habla con las máquinas tiene momentos cómicos verdaderamente brillantes, pero se acaba diluyendo hasta desaparecer en esa afición desmedida del cine coreano por entremezclar los elementos y los personajes sin un mínimo orden narrativo, que convierte al relato en un desbarajuste. Cuando estás empezando a pasártelo bien dentro de la rareza, se introduce el elemento romántico y cuando todavía lo estás digiriendo, se pone pesado otra vez con los traumas de la protagonista... Total, que al final sale un batiburrillo que por los comentarios de los frikis (dicho con todo respeto), que eran amplia mayoría en la sala, ni a ellos les acabó de convencer. Sí al buen cine, fantástico o del género que sea, y no rotundo a la necesidad de sentirse diferente y a las etiquetas, se llamen como se llamen.

Álex.