Traffic (Traffic)
Director: Steven Soderbergh. Guión: Simon Moore y Stephen Gaghan. Intérpretes: Michael Douglas, Don Cheadle, Benicio del Toro, Luis Guzmán, Dennis Quaid, Catherine Zeta-Jones. Duración: 147 m. Año: 2000. Nacionalidad: Alemania / EE.UU.


"Traffic" habla directa y claramente sobre los problemas políticos y sociales que provocan las drogas ilegales, desde los puntos de vista del proceso de enganche de los jóvenes y de la represión policial -a veces corrupta- para evitarlo. No va más allá, no cuestiona la ilegalidad en sí misma, por ejemplo. Pero va todo lo lejos que un gran estudio puede permitirse hoy en día sin meterse en un lío y lo que narra lo hace de una forma sincera, contando con todas las visiones posibles. El director Steven Soderbergh consigue dar mucha agilidad a la historia a través de dos narraciones paralelas, en México y Estados Unidos, y dando oportunidad para el lucimiento de un sorprendente Benicio del Toro. Sin embargo, el supuesto final feliz no deja de tener un tono agridulce, dado que todos sabemos que el problema continúa.
Cinelandia.
Sorprendente y explosiva película, retrata sin tapujos el mundo de la droga en la frontera de México y Estados Unidos. Rodada cámara en mano, se mueve ágilmente entre el lado mexicano (tonos ocres, quemados, rodado originalmente en castellano) donde se muestra la organización de los cárteles, la mafia policial y del mismo ejército; y el lado americano, lugar de consumo y donde están "los buenos" que luchan por acabar con la distribución de la droga. Michael Douglas es un fiscal antidroga que tiene una hija adolescente enganchada a la coca y a la heroína. Catherine Zeta-Jones es la esposa de un traficante de drogas y Benicio del Toro (merecido Oscar) es un policía mejicano envuelto en el mundo de la lucha contra la droga. Entre todos forman una película casi perfecta si no fuera por la cagada moralista final. Una historia tan cruda y tan realista, que tiene al espectador en muchas ocasiones con el corazón encogido, no puede terminar bien. No vale con ir a una sesión de psicoterapia y decir: "hola, mi nombre es Pepita y soy drogata". El problema no termina ahí.

J.J.